jueves, 28 de febrero de 2013

Cuarenta&nueve.


if people were rain i was drizzle and she was a hurricane .

Acabo de terminar de leer Looking For Alaska de John Green. 
Realmente no sé cómo expresarme acerca de este libro, las emociones que me provocó y los sentimientos encontrados que aún ahora, mientras escribo esto, estoy teniendo. En parte esto se debe a que leí el libro en menos de un día, pero déjenme aclarar que no por eso lo amé menos, al contrario.
Para ubicarnos, Looking For Alaska es la historia de un chico, cuyo nombre es Miles, que nunca tuvo muchos amigos, ni es de aquellos que destacan en algo y cabe mencionar que no se ve influenciado por ello ya que poco le interesa. Tras una triste despedida con dos amigos y sus padres, se muda a Culver Creek, un internado donde conoce a Chip y más tarde a Alaska, la chica de la cual él se comienza a enamorar y luego tenemos a Takumi, amigo de Chip y Alaska. En la historia luego aparece Lara, aunque no es un personaje con mucho protagonismo.
El lugar que tiene el internado en la historia, a mi parecer, son las travesuras que se realizan y la rivalidad entre Weekday Warriors (los chicos con más plata) y los demás, pero repito, que para mí no es un gran plot en la historia, sino una distracción a lo que se viene después.
No puedo dar un resumen en realidad, así que solo clikeen en la página de wikipedia para leer.

Si necesitan mi opinión, es un libro que recomiendo para leer, con escenas y sentimientos bien descriptos, frases hermosas, reflexiones que dejan a la imaginación del lector y, como si fuera poco, personajes que se sienten reales. Había veces que me enojaba por la manera en la cual actuaban, pero con ellos, no con el autor. Pensaban, actuaban y hablaban como lo haría cualquier ser humano, y ese sentimiento de realidad es un factor importante que permite al lector seguir leyendo.

Desde el comienzo del libro se lee una cuenta regresiva: one hundred thirty-six days before.
Ni siquiera comienza la historia y ya nos encontramos con misterio y, si se quiere ver de otra manera, una excusa para mantener al lector con curiosidad. Cada página me preguntaba qué iba a pasar cuando esta cuenta terminara y de todos los factores que contribuyeron a que leyera el libro, aquel detalle definitivamente participó.

A medida que leía me daba cuenta que no era capaz de encontrarle un punto principal al libro. Por ejemplo, en Harry Potter todos sabemos en qué se basa, o en Narnia, o el Señor de los Anillos, por decir los libros más conocidos. Pero en este… en este no fui capaz. Suponiendo que no la tenga (lo cual no es ni malo ni bueno, pues todos sabemos que no hay una sola manera de escribir y se puede elegir o inventar la que queramos, siempre y cuando sepamos usarla) no quedó mal, supongo.
No obstante, con o sin trama principal, te va guiando a través de una serie de reacciones provocadas en cada párrafo. Pasás de estar riéndote o simplemente riendo a llorar, o querer hacerlo; fruncís el ceño y después te quedás mirando sorprendido, pensando que si, así es como pensás vos y te perdés un poquito en divagaciones que ya sabés, o no estás de acuerdo y te ponés a pensar porqué. Pensar. Este libro te hace pensar y con eso ya debería ser suficiente. No te hace pensar en si deberías quedarte con tu ex novio o no, sino en qué consiste el laberinto de tu vida, o simplemente darle tu propio sentido a la frase que el autor escribió, o mejor dicho, que Miles escribió. Tú pensamiento, tu opinión, sos vos. Lo que el autor quiso transmitir también es su opinión, y como vos lo captaste otra. ¿Qué te dejó el libro? Porque yo siempre me encontraba frases que me inspiraban a pensar, a escribir o simplemente soñar un ratito más.

El libro deja en claro, bastante temprano, que esta historia no se basa en la escuela, en el bullyng o en la incapacidad que tiene Miles para hacer amigos, porque: a) La única posición importante que toma la escuela es ser escenario de las travesuras y lugar de reunión del grupo de amigos; b) El bullying ni siquiera es bullying, son “travesuras” que se hacen los chicos entre sí, porque la lealtad es bastante importante y c) A Miles  le importa un carajo no tener una gran cantidad de amigos.
Eso me pareció excelente ya que siempre vemos libros que se basan en eso, en la dificultad que tiene una persona en hacer amigos, o encajar ante un grupo de gente. Sin embargo, en Looking For Alaska no vemos ninguna clase de presión hacia Pudge para que fume. The Colonel y Alaska lo hacen, al igual que tomar alcohol. Al principio Miles fuma para integrarse con Chip, y a medida que se van haciendo amigos (no pasa ni un día) fuma por su propia decisión, porque más adelante vemos que decide no tomar alcohol y nadie le dice nada, no lo acusan de ser un maricón ni cosas así y me pareció bien, no hay necesidad de traer temas innecesarios y repetidos a un libro que no lo necesita.

En fin.
En la cuenta regresiva cada vez falta menos y uno termina descubriendo que toda aquella intriga es dedicada a la revancha contra los Weekday Warriors, o sea una travesura (me siento imbécil diciendo travesura, y es que no se me ocurre otra palabra en español). El plan consiste en dos: Una pre-travesura y la travesura en sí. La pre-travesura no es más que una distracción para llevar a cabo la verdadera travesura. Uno se pasa las hojas pensando que algo malo va a suceder, que los van a atrapar y llamar a sus padres, quizás ser expulsados, pero la realidad es otra y es que todo sale perfecto. Y ya.
Luego de continuar leyendo me di cuenta que toda esa aventura, ese conjunto de travesuras, no fue ni más ni menos que la pre-travesura del libro, para relajarnos lo suficiente y darnos luego, la verdadera travesura, o mejor llamada: Tragedia.
Antes del golpe bajo, hay una escena que me dejó con una sonrisa en el rostro, sentí la satisfacción del personaje como si fuera mía, al ser partícipe de lo que sucedió con Alaska. Y todo fue perfecto, como un sueño, tanto que me enredé entre las palabras y luego de unos segundos me encontré leyendo lo que había sucedido, sin poder creerlo…
Uno se espera todo menos aquello y eso es lo que te deja sin palabras. Esa era realidad la respuesta a la cuenta regresiva. No se trataba de la travesura, sino de lo que ocurrió luego de ésta.

Ahora aparece una cuenta: The Day After.
A partir de allí la historia toma otro rumbo. Las travesuras se dejan de lado y los vagos sentimientos se centran en uno solo o en pocos que, de todas maneras, están tomados de la mano: La culpa por sobre todos ellos.
Se tiene en claro lo que sucedió, pero no el porqué y es exactamente lo que ellos quieren averiguar. Siento que ellos necesitaban darle un cierre más allá de asistirá un funeral, pero por sobre todas las cosas, se sentían culpables. Ellos creían ser los causantes y es algo que sucede siempre, en cualquier muerte donde hay una persona o más que piensan “Podría haberlo evitado” y eso, en ningún libro, se puede ignorar.
Pero, ¿lo podrían haber evitado? Dicen varias veces que ella era impulsiva, que nada la hubiera detenido, buscan respuestas porque quizás, después de todo, no fue un accidente. Quizás ella lo hizo apropósito. Quizás.



Comenzando a leer la segunda parte noté que en ciertos momentos la lectura se volvía un tanto densa: No de manera insoportable, más bien del tipo “Esto no me está diciendo nada” (recordemos que ellos buscaban pistas sobre lo que le había sucedido a Alaska y varias veces le seguían dando vueltas al tema pese a no tener nueva información).  Más tarde comencé a darme cuenta que aquella manera de escribir tenía sentido (por supuesto que lo tenía, digamos entonces que yo le encontré el sentido) y es que, si las pistas y los porqué se daban párrafo tras párrafo, página tras página, no hubiera habido tiempo de entender la situación en la cual los personajes se encontraban ni tampoco de uno mismo superar lo sucedido. Como dije antes –creo–, la historia es atrapante y no solo terminás comprendiendo a los personajes como seres de verdad sino que te sentís parte de la historia (como debería ser). Entonces, en aquellos momentos cuando ninguno de los dos tenía pistas acerca de Alaska, te daba un tiempo a vos mismo pensar qué podría haber pasado, haciéndote cómplice de la búsqueda.

(Por cierto, lo del laberinto es precioso y creo que la vida es un laberinto, que aquellos caminos sin salida son todas las oportunidades perdidas y que la única manera de salir de él no es otra que la muerte, ya que el laberinto está para aprender a vivir en él, no para escapar.)

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