domingo, 26 de mayo de 2013

Es en la noche cuando más  te extraño, siento tus besos con melancolía que se desgarra, se pierde en ese espacio que ocupa mi mente y va a parar la misma conciencia, se junta, se mezcla, te extraño más y a veces menos pero siempre estás ahí cuando no te veo. Quiero abrazarte, poder acurrucarme junto a vos, sonreír cuando me decís que me querés y sonreír aún más cuando vos sos quien sonríe y mirar tus labios, observar tu rostro, dejar que mi mente descanse en tus ojos castaños y quedarme muda porque las palabras no bastan o simplemente sobran y estamos en la misma, en la misma angustia de no poder tenerte, o de tenerte sabiendo que te vas.
Yo quiero que te quedes un ratito más, que me busques, que me encuentres, y encontrarte yo también cuando tengo miedo de avanzar, esforzarme por ese pasito que me falta y que lo veas, que te sientas bien, hacerte feliz porque lo merecés. Quiero ir a Starbucks con vos, quiero merendar todos los viernes, o los sábados o no merendar y abrazarte un poco más, y que te quedes a dormir en casa y volver a rodearte con mis brazos o que seas vos quien lo hagas porque no hay momento que aprecie más en el día que cuando me siento contenida por tu amor. Me gusta reír a tu lado. Me gustás vos. Me gustás mucho. 
Y quiero pasar más días así de lindos con vos, y días malos como cuando no nos hablamos, como cuando pienso que está todo mal aunque quizas -seguramente- esté todo bien, y ponerme mal cuando mencionás a otras y ponerme bien cuando me asegurás que estás solo conmigo, aunque te miro recelosa de tus palabras pero en el fondo te creo y eso es lo único, lo especial entre los dos, que sos el único que logró que le creyera. No importa mi desconfianza, mis palabras de miedo que se que estás siendo sincero, que estás acá conmigo, que empujás contra mi porque te negás a abandonarme y es todo tan lindo, tan perfecto a veces tan triste, pero sigue siendo parte de nosotros y aprendo a como actuar, aunque en realidad nunca aperndo nada porque siempre es diferente. 
Acostarme en la calle a tu lado sin conocernos, encontrarnos en Gurruchaga sin saberlo, y estar ahí con vos cuando estás a punto de soltar y que me quiera un poco más cuando no me soporto.
Y es en la noche cuando más te pienso, porque al fin y al cabo es cuando no te tengo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario