Mica, Mica, Mica… suena tan lindo, tan dulce.
Yo se que jamás vas a leer esto, me juro a mi misma guardar esta carta lejos de vos como mi máximo secreto jamás revelado, porque sería inútil, doloroso para todos o casi todos, y sobre todo para mí. Te preguntarás porqué, o quizás ya lo sabes, pero de cualquier forma quisiera recordarlo; entender que de entregarte esta carta por mero acto impulsivo voy a sentirme como una completa idiota. Porque es lindo hacer una carta a alguien con sentimientos similares al de uno; te sentís comprendida, aliviada, que se yo… te sentís bien. Pero estamos hablando de vos Mica, que no me correspondés y que por lo tanto esta carta no son más que un conjunto de palabras que intentan expresar sentimientos que no lográs entender. Lo lees, sabés su concepto, pero no su significado porque si lo entendieras no estaríamos así.
Para mi sos como una gran tormenta en mi vida, entrás, salís, pero no por vos, sino por mí. Si yo quiero que entres, entrás, si yo quiero que salgas, salís solo por un rato. A veces me gustás, a veces lo niego y queda todo en la nada, el sentimiento está por más que no quiera aceptarlo, tal vez para no lastimar a los otros que sufren casi la misma pena (casi, porque ningún dolor es igual).
Siempre que te veo me pregunto qué es lo que en realidad pasa por tu mente, porque yo soy tan obvia y vos tan cerrada. Sabés más de mí de lo que yo sé de vos, y eso me aterra tanto porque es mi culpa que las cosas sucedieran así, por hablar de más de esa forma tan inconsciente que me caracteriza.
Sinceramente no recuerdo cuando me empezaste a hechizar de esa forma tan… ¿rara? ¿Extraña? Increíble. Aunque no interesa, no le veo lo importante, me gustás y ya. Puede que lo utilizaría como escusa si un Don Nadie te reclama; yo podría decir que me gustás desde hace cuatro meses, casi cinco, y él desde hace cuatro semanas casi cinco. Absurdo. Eso sería. Como si el amor fuera menos o más si se contaran los días, las horas… Te flechás a la primera o de a poquito, no importa. Pero pensalo un rato, junto conmigo, más que él reclamar, el “Me gusta desde hace…” hace referencia también al “Sufro por ella desde hace… y por eso me corresponde más”. Patético, deprimente, inútil.
Me gustás desde hace… (No es relevante), sufrí, fui feliz y sin embargo siento que no te merezco, un sentimiento pesimista sin dejar a lado las esperanzas que aún conservo. Te quiero solo conmigo, con nadie más, pero debo esperar a ser lo suficientemente buena para no tirarme atrás yo sola, ¿no crees? No quiero vivir mal por estar con vos, porque no merecés una persona suicida, extrovertida, introvertida, complicada, extraña…
Raro, tan raro. ¿Ves? ¿Qué persona esperaría a ser mejor para estar con quien ama? Nadie, la quiere y ya, luego mejorará. Pero es la ética la que me guía a comportarme como si nos encontráramos en el siglo XX (o en algún año donde los chicos no intentaban emborrachar chicas para poder tener un poco de sexo). Y al fin y al cabo empiezo a creer que la rara sos vos y no yo.
Imaginemos que sos como una cajita de cristal, porque a simple vista sos así, yo no me acerco por miedo a que mi sola respiración te rompa y vos no te querés mover porque no podés, no querés. Doy otro paso y ¡zas! Ya no sos más cristal, sos vidrio, más resistente y me acerco sin miedo a romper el vínculo que me dejó darme cuenta que no te vas a romper si me esfuerzo lo demasiado para acercarme y saber alejarme cuando debo. Pero, ¿qué más hay? Cristal, vidrio… quiero más, quiero saber tu verdadero yo… y no puedo, porque no sé como acercarme, porque vos no querés que me acerque y yo al mismo tiempo no quiero acercarme por miedo (¿miedo a qué? ¿A lo desconocido? ¿A tirar todo por la ventana? ¿A fracasar? Si, a fracasar).
Son palabras tan raras las que escribo, porque no dicen como tradicionalmente diría una carta Te amo, no puedo dejar de pensar en vos, tus ojos… tus ojos son hermosos… Yo soy más rebuscada, porque creo que si no vas a sentir lo que yo espero que sientas al decirte Te quiero debo escribir algo que las dos podamos leer sin desesperarnos. ¿Aún así te desesperaste? Yo no, y soy egoísta, porque mientras para mi esté bien todo está bien…
Mentira.
Una hora rebuscando en mi cerebro las palabras adecuadas para no sonar cursi.
No hay comentarios:
Publicar un comentario