—Estamos
rodeados de realidad subjetiva, va, viene, a veces se mezcla con otra realidad entonces
no es la tuya ni la mía, sino una mezcla de ambas que tampoco es la realidad
misma. Es un conjunto de tantas cosas esto que llamamos realidad, para serte
sincera no lo entiendo. Es como el amor, supongo, que no existe.
Se
escuchó un llamado a lo lejos, Babs volteó el rostro pero no dijo nada, volvió
el rostro con la mirada fija en su bebida que ni siquiera tomó.
—El amor
es como Dios, vos no lo ves pero sabés que está, no se porque andás diciendo
ese tipo de cosas, porque te cuesta aceptar tanto que estás acá sentada conmigo
y no mirando lo que pasa desde un afuera inexistente.
—Porque (primero
ya te dije que no creo en Dios, así que no lo metas), por mucho que lo quiera no
puedo estar mirando las cosas desde afuera, pareciera, pero ambas sabemos que
al fin y al cabo estoy acá hablando con vos, pero sin estar convencida de que
esto vivido es la realidad.
—Igual,
para serte sincera, me interesa mucho más tu teoría del…
—¿Del
amor? Es una pavada y no le hace ningún cambio al mundo, quizás te hace pensar
pero nada preocupante, vas a seguir amando, por lo menos vos, creo que el día
que alguien me haga caso va a terminar suicidándose.
—¿Y por
qué vos no? ¿Por qué no te suicidás todavía?
—Porque
yo todavía no le encontré la respuesta a mis preguntas, nena, por eso. Yo hasta
no encontrarlas no me muevo de esta fantasía que mi mente creó.
—¿La
realidad subjetiva?
—No, esa
es parte de una realidad, así como La Realidad misma que es que estoy acá
hablando con vos, mirando una mesa que es negra y mirándote después esos ojos grises
preciosos que tenés vos. Esa es La Realidad, nena.
—Basta
de decirme nena porque no importa en que realidad estemos te voy a pegar —Tesia
tomó un sorbo de su bebida, la cual se estaba enfriando y lo lamentó muchísimo
porque de verdad había estado deseando beberla desde hacía semanas, como un
gusto de embarazo que nunca se quita aunque la realidad (esa palabra…) era que
embarazada no estaba—. A lo que iba, ¿de que realidad no pensás moverte?
Babs se
fue hundiendo en el sillón, mirando distraídamente la gente caminar a metros de
ella, inconscientes de toda esa charla metafísica, o más bien ignorante porque estaba
segura que Tesia no entendía a qué se refería, aunque la pobre por lo menos lo
intentaba.
—Ahora
que lo preguntás de nuevo no sé que responderte. Yo solo sé que esto no me
parece real, que dentro de esta irrealidad la gente separó La Realidad neta y
la subjetiva (propia de cada uno, como te dije antes), ¿pero y si La Realidad
misma no existe? Es todo psicológico, todos nacemos de lo mismo, compartimos
genes bien queramos o no, pero hay algunos que se desvían y terminan daltónicos
o con problemas psicológicos y ya ves, su realidad ya no es la misma y los
pobres ni siquiera pueden pertenecer a la Realidad Misma porque mientras vos y
yo encontramos esta mesa negra, esa persona que tiene psicosis encuentra que la
mesa lo quiere asesinar o que en realidad uno se sienta en la mesa y come sobre
el sillón, ¿me explico? Yo lo que no entiendo es porque tenemos que etiquetar a
esta realidad como la real cuando hay gente allá afuera que no la ve por cuestiones
psicológicas. Yo creo que si todos quitáramos nuestra parte psicológica e
imaginativa del cerebro, podríamos ver la realidad misma, no esa definición
barata que los científicos determinaron como real.
—Te
entiendo perfectamente, créeme —Tesia contestó un poco abrumada por la cantidad
de pensamientos que por la mente de Babs pasaban, o por la manera en la que sus
ojos se cerraban, acomodando cada palabra para hacerla más fácil y que ella la
pudiera entender mejor (lo cual le hacía sentir torpe, ¿pero qué más daba? Nada).
Lo que
más le angustiaba era la capacidad que Babs tenía para deprimirse por
cuestiones filosóficas de las cuales no tenía respuesta y más hablaba, menos
entendía y más se cuestionaba su existencia.
—Creo que
si por lo menos crearte una realidad vos y vivirla, bueno, todo sería tan fácil,
Babs, tán fácil.
Babs
arrugó el ceño pero no se reincorporó de su asiento, tomó un poco más de café y
se permitió a si misma sentir como transcurría su garganta y terminaba en alguna
parte de su organismo que hacía tiempo había estudiado (no le interesaba, lo
cual es raro, porque le interesaban las cosas de dudosa existencia pero algo
que estaba ahí y tenía que saberlo no le daba el más mínimo de interés).
—Me
refiero —Siguió Tesia mirándola con tristeza y suspiró antes de seguir, negó
con la cabeza un poquito y Babs se hubiera puesto a gritar allí mismo sino
dejaba el drama—, a que vos tenés que crearte una realidad y vivirla, ¿qué mas
da si hay una que nadie conoce o si yo veo con una intensidad que vos no captás
esta mesa?
—Ese es
el problema de la sociedad, gente como vos. No, no me mires así, sino me das la
razón ahora ya me la vas a dar. Se quejan de que odian lo rutinario pero es
porque ellos mismos lo elijen, no se de que se queja la gente entonces. Aceptan
algo y a la vez se quejan porque aburre.
—Nada
que ver, te juro que no te entiendo.
—No me
entiendas, me estoy empezando a enojar, dejemos la conversación por ahí, que
nade entre este mar de gente, que se meta en la cabeza de ellos si es que se
puede, que todos se pregunten para qué vivimos si es que no se lo preguntaron
alguna vez.
—Todo el
mundo se lo pregunta.
—A veces
creo que me hago tantas preguntas sobre la realidad porque no le di un
significado a mi vida. La persona que va a ser doctor el día de mañana sabe que
después de estudiar va a ser doctor, camina por la plaza y sabe que no importa
a donde vaya su meta siempre va a ser ayudar gente. Tiene algo para vivir. Yo
estudio para rendir y cuando termino esa meta ya no sé; mi realidad es buscar
metas para no sentirme tan vacía pero al fin y al cabo terminar siendo peor.
Babs
tomó un poco más de café y miró a Tesia, quien había abandonado la tristeza y
lástima hacía unos minutos, ahora la miraba con esos ojos grises abiertos y
expectantes que se desviaron al notar que era observada.
—Me
gustas tanto… sos una muñequita. Miro tu boca y sonrío y te juro que si esa
fuera una realidad completa, me gustaría mucho vivir en ella. Tu boca es parte
de vos, y tus ojos también lo son, entonces se podría decir que cuando miro tus
ojos también miro tu boca y todo es tan lindo, tan tuyo… Vení, acércate.
Luego de
mirarla unos segundos, Tesia deidió que quizás podría acercarse a Babs durante
unos segundos, dejar que su aroma a café inundara su boca o solo rozara la
parte superior de sus labios. Sino podría esperar a besarla más tarde, pero en
ese más tarde tendría gusto a cigarrillo y eso le hacía vomitar
(metafóricamente hablando, por supuesto, que asco eso de vomitar, nunca lo
había hecho… ni siquiera de chiquita).
Cuando
finalmente se sentó a su lado sintió algo muy extraña en ella y reconoció que
era el efecto hecho por sus palabras.
—Se está
bien acá.
—Si, hay
una música hermosa en este lugar, ¿escuchas? Hasta hacía unos minutos estaban
pasando La Appasionata, increíble, ya te vas dando cuenta…
—Si,
creo, vos sabés que soy media bruta, pero esa la reconocí bien. ¿De qué te
reís?
—De la manera
en la cual me dijiste que reconociste la melodía, con una sonrisa de oreja a
oreja como si eso fuese muy importante y vos lo supieras antes que todo el
mundo. Creo que acá lo más increíble sos vos.
—Comienzo
a pensar que tantos halagos son porque antes hubo un insulto disimulado.
—No seas
así… —Susurró muy seria y sincera, la tomó con suavidad de los cachetes y le
dio un beso que provocó cosquillas, de esos que te hacen sentir mariposas en la
panza no importa que número de beso sea.
—Creo
que ahora están tocando un tema de Yann Tiersen —Tesia susurró bajito, pegada a
sus labios, mirándola a los ojos con la mirada gris que era más bien la suya
porque sus propios ojos se reflejaban y le hacía sentir que eran una sola
persona, un cliché tan romántico como real.
—Increíble
tipo, la verdad.
—Keep
kissing me —Insistó con ojos suplicantes, haciendo pucherito porque le gustaba
que Babs fuera quien la besara y no al revés.
—Nos
están mirando todos, es de terror, fíjate que se viene una pareja que ellos
consideran normal le sacan fotos para mostrarlas al mundo porque son muy lindo,
si, si, ya lo creo yo.
—Que se
vayan a la mierda.
—Que se
vayan a cualquier lado, a mi no me importa, pero prefiero reservarme la para
vos sola, no para un público que encima me critica.
Tesia se
puso de pie, se levantó con cuidado porque era muy torpe y siempre tendía a
caerse.
—Vamos a
casa.
—Dale,
vamos.
Babs
dejó las cosas y se fueron tomadas de la mano, por lo menos la realidad que los
científicos le habían machucado en la mente le insistía en que era de noche,
que las manos de Tesia se sentían calientes alrededor de la suya y que mañana
iba a ser otro día de pensamientos intranquilos… pero ese día no era hoy.
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