lunes, 20 de junio de 2011

That's very stupid.

Siempre cayó en cuenta que tras avanzar retrocede el doble, no importa cómo, cuando... Lo termina haciendo. He ahí cuando vuelve a caer en cuenta de la realidad & es nada más que él, sin ningún propósito fijo en la vida, sin saber cómo continuar avanzando hacia lo que le espera; oh, wait... En aquellos momentos no tiene ni la más mínima idea de lo que le espera. Siempre su objetivo termina decayendo y cae en la rendición del después, del "nunca voy a poder", termina sintiéndose estúpido y ah, esos momentos de soledad en los cuales no hace nada más que llorar. Él sabe que necesita a alguien que lo acompañe, pero también sabe que nadie es el indicado para hacerlo. Pobre de él, pobre, pobre, pobre, se siente desilusionado ante el mundo, demasiado deshidratado para continuar llorando y muy cansado para querer seguir peleando. Un cuerpo perfecto, una vida perfecta, con amistades que nunca lo van a desilusionar.
Eso es lo que él quiere y desea una y otra vez en su vida.
Pero no, él se ve al espejo y llora, desvía la mirada con un nudo en la garganta y emplea una y mil maneras de verse diferente, y llora nuevamente hasta cansarse, como si fuera lo único que sabe hacer (y lo sabe, comprende que su trabajo en la vida es rendirse y lagrimear). Quiere arreglar las cosas con su familia, pero ellos no comprenden, no lo entienden y los gritos se hacen presentes. ¡Ah, Nico! Que idiota eres, ¿pensabas acaso que todo se solucionaría con vos pidiendo disculpas, abrazando a tu madre e intentando entablar conversación con tu padre? Ahora sabes que ha sido innecesario, que has perdido, porque vos siempre sos el que pide disculpas y tu padre siempre será el que no escucha.
Nico, Nico, Nico, vos que te sentís tan solo, tus amistades no te duran y tampoco quieres que lo hagan. No los quieres cerca porque los odias, solo te traen problemas, y vuelves a llorar. Que hipócritas que son todos, te das la vuelta y te clavan el puñal por la espalda; qué egoístas, hablas de tus problemas y al final sos el que termina escuchando y el nudo en la garganta se hace más patente. Ya no podés llorar, aunque quisieras. Lees, estás en internet, jugás un poco... Pero nada te calma, querés romper todo, insultarlos, decirle a cada una de esas personas que te molestan todos sus errores (como si vos no tuvieras ninguno, pero a vos no te importa, solo querés decirle en la cara que te hacen la vida miserable y que si fueran menos egoístas e idiotas todo se calmaría en vos). Pensás en lastimarte a vos mismo, es lo último que te queda, deslizar el cuter por tu muñeca como hace meses no lo hacés, extrañás sentirte a salvo, extrañás la sensación de desahogo a través del dolor físico, porque es más soportable que el interior. Sonreís, llorás, todo al mismo tiempo.
No por hoy, quizás mañana estés mejor.


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