Cuando ella susurró esas palabras, mientras la brisa calmada acariciaba su rostro fino y suave, sonreí como si no me importara en realidad la realidad de sus palabras, aunque lo sabía, oh, yo lo sabía con exactitud. Cada letra, cada palabra soñada grabada en su mente estaba a la alcance de mi mano, más no por eso yo hablaba, únicamente callaba, atontada por la belleza... su belleza.
¿Sabes qué es lo que quiero, qué desearía?
Yo negué con la cabeza, ¿realmente me importa? ¿Realmente quería escucharla? No, pero su voz dulce, parecía hipnotizarme y ella lo sabía, pues de no ser así, me hubiera dejado libre hace tiempo.
Quiero que todo vuelva a ser como antes.
¡Oh, qué tonta que había sido!
Quiero que tú y yo... volvamos, quiero sentirte cerca de mi. Ya no quiero tener miedo, Jun...
Le sonreí con tristeza, amor, ojalá... ojalá todo hubiera sido de otra manera, ojalá...
Te quiero, ¿sabes?
Sabía la mentira, pero no la realidad de sus palabras y por un mínimo momento en mi vida, fui feliz.
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